domingo, 21 de octubre de 2012

El Segador De Almas


“Sus ojos verdes acababan de enviarle un mensaje claro y diáfano. «No preguntes nada y haz lo que te digo.»”
El Código Da Vinci- Dan Brown

Solo enamorándolo lo mataras.
Para vos es mi sangrienta historia
Tú, que mataste al sueño de un mundo mejor
Tú. Que espero que regreses en vano, y me des lo que a él le causó su muerte
Y en mí causará felicidad, y quién sabe
Tal vez, y solo tal vez, termine igual que él.

El Segador De Almas


Se levantó una mañana sabiendo que ya llegaba tarde, tarde para su primer día en la universidad, un sórdido lugar donde las mentes superiores tratan de inducir a los débiles para que sigan su doctrina de olvidarse del mundo excepto de uno mismo. Se levantó tarde pero él sabía que no importaba. Era solo el primer día ya lo sabrían disculpar. Subió a un taxi y se encontró con que todavía estaba a tiempo de llegar, ni modo, llego con el tiempo justo. Pero tarde no llegó.
Lo vio entrar apurado y rápidamente se dio cuenta de que lo que había estado buscando por 150 años había entrado por la puerta, oliendo a sudorosa exasperación y los nervios de un novato más. Era un olor diferente al del resto. Finalmente encontró el alma pura que lo iba a liberar de ese infernal mundo de depresión y odio.
Llegó corriendo a secretaría pidiendo un horario. En cuanto lo obtuvo salió corriendo a su primera clase. Anatomía. Su sueño desde pequeño fue convertirse en un afamado doctor, el destino no le sonreía demasiado. Pero él, no lo sabía.
Entró de último, antes que el profesor. Se decía en las calles que le decían “la llama”, nadie sabía si era por su fuerte temperamento o porque la fila de enfrente siempre terminaba empapada en su sudor. El hombre esperó hasta que el último joven se acomodara en su respectivo asiento y comenzó a dar un sermón de hora y media de lo que era la anatomía y de lo que les esperaba en sus siguientes 6 años de vida, si es que seguían vivos después de un par de años en su carrera. Terminó su clase y se dio cuenta de que “la llama” era por su carácter, ya que había mandado 3 pilas de libros para leer y demasiada tarea, y no lo pidió de un buen modo.
Bueno, esos seis años, los sacrificaría por lo que fuera. Siempre le interesó todo lo que fuera medicina, no era raro pensar que se anotaría en una de las mejores universidades para estudiar esa carrera. Siempre le interesó medicina, jamás lo sobrenatural, lo inexplicable, y en cierto modo, lo ineludible. Pero se dio cuenta con el paso de los días, que lo único que no aprendería ahí de su experiencia social, sería como ser un buen médico.
10.15. Llegaría tarde a biología.
-Tranquilo tigre ¿A dónde corres tan rápido?
-Tengo clase con una tal… emm… Profesora Yale.
-Oh, no creo que quieras llegar tarde, pero no corras, tengo que mantener limpio todos estos pasillos.
-Gracias, soy Chris.
-De nada Chris, soy Ned, el conserje, que tengas un buen día.
La profesora Yale era una bondadosa y gentil perra, por suerte se descompuso a mitad de la clase y se tuvo que retirar, así que fueron al parque el pequeño grupo que se había sentado atrás de todo en la clase y pudieron desayunar mientras descansaban.
-¿Ya han escuchado de las historias terroríficas de esta universidad?
-No- Respondió Chris, pero soy de los que no creen en todas esas cosas de asesinatos y fantasmas que buscan venganza.
-Pues dicen que es cierto, esta universidad está aquí hace casi cien años. Es de las más antiguas y prestigiosas universidades de la nación, es obvio que tiene sus historias y secretos oscuros. Cuentan los alumnos que ya han egresado que hay una presencia maligna en la universidad solamente hubo veintitrés asesinatos, profesores y varios alumnos, pero se cree que fue un alumno enojado, creo que está en este momento en algún loquero del país.
-Son patrañas tuyas, no inventes- Soltó una ávida joven de cabellera rubia.
-No, no estoy seguro pero creo que es verdad. Cuentan los que ya tienen experiencia que en los pasillos de este pabellón habita una bestia poderosa que puede absorber cualquier clase de alegría en el ambiente.
-Pero yo crucé ese pabellón para ir a biología, y lo único que me cruce fue a Ned el conserje y a un joven igual de apurado que yo, al cual se le cayeron un par de libros que decían su nombre, creo que era Evan, y te juro que no vi nada terrorífico en ninguno.- Dijo Chris riendo.
-Ya lo sé estúpido, pero dicen que es muy común pasar por la noche y ver luces prendidas, o escuchar gritos tenebrosos.
Chris maquinó una idea perfecta para salirse con la suya y probar su escéptica teoría.
-Entonces uno de estos días nos quedaremos de noche en la universidad y veremos que tanto “asusta”.
-Tú estás realmente loco, no me quedaré a presenciar este acto de locura ni en un centenar de años.- Contestó la joven blonda.
Como narrador, mi deber es decirles, en este momento, que Chris muy pronto se arrepentiría de su precoz decisión. Como narrador, mi deber es decirles, en este momento, que Chris y sus amigos, jamás volverían a pasar por momentos decisivos como esos.
-De acuerdo- Dijo Chris- La noche del 6 estaremos todos listos para ingresar al edificio por la noche. Que ninguno sea tan marica de retroceder.
Llego la noche, sus amigos lo estaban esperando en la parada de colectivo en frente al edificio central de la universidad y cuando llego Chris se predispusieron a entrar.
Lo vio entrar apurado y rápidamente se dio cuenta de que lo que había estado buscando por 150 años había entrado por la puerta, nuevamente, oliendo a sudorosa exasperación y los nervios de un joven asustado más. Era un olor diferente al del resto. Finalmente encontró el alma pura que lo iba a liberar de ese infernal mundo de depresión y odio. Finalmente, Chris había caído presa de su mortal trampa.
Los jóvenes caminaban ávidos pero a la vez temerosos de que ocurriese algo fuera de lo normal. De repente las luces comenzaron a titilar precozmente y la colegiala rubia no lo soporto más, salió corriendo de la mano de una joven de cabellera oscura fuera del pasillo hacia el hall central. Se dio cuenta de que esa era su chance y cerró todas las puertas y las ventanas a la vez. Las jóvenes expelían gritos de locura y terror. Todos comenzaron a asustarse y a temer por sus vidas, corrían como desaforados por el pasillo buscando una salida con los ojos cerrados sin ver la realidad que estaban afrontando. Chris era el único que veía la realidad, y en un pálido sudor se quedaba parado en seco frente a un enorme y horroroso destino.
-Un siglo y medio esperando por ingerir tu alma pura libre de pecado, es desde ahora que comenzaré a vivir.
Chris empalideció aún más, y reconoció en esos ojos al terrible personaje de casi 3 metros de alto, con espantosas y terroríficas alas negras, cuyos cuernos retorcidos rozaban el cerámico del techo. Era Evan.
Fue lo último que Chris pudo pensar, pudo sentir, pudo gritar. Segundos después de pronunciar el nombre todos callaron, y se quedaron mirando a Chris, que comenzó a extender su cuerpo hacia el techo, sin nadie ni nada alrededor que lo sostuviera y tan rápido como ascendió, cayó bruscamente al suelo con un golpe seco.
Aún todavía por estas fechas, se rumorea que un tal Evan, quien jamás en la vida nadie había escuchado hablar en esa universidad, poseyó y asesinó a un estudiante de medicina, cuyo único propósito era el de salvar vidas. Algunos dicen que fueron puros inventos y que Chris murió de un simple infarto por el shock y el susto, pero un grupo de 6 jóvenes de medicina, dejaron bruscamente la carrera, y jamás salieron a ver la luz del día nuevamente.
Y todavía por las noches se oye una risa macabra y gritos de horror pidiendo por ayuda, y aún así, siempre Ned, limpia cualquier rastro de suciedad que haya por ese pasillo, para que nadie sepa nunca, que durante más de 150 años, él vivió limpiando ese pasillo, buscando por almas puras y nobles que lo liberen de su cruel castigo.