“Sus ojos verdes
acababan de enviarle un mensaje claro y diáfano. «No preguntes nada y haz lo
que te digo.»”
El Código Da Vinci-
Dan Brown
Solo enamorándolo lo
mataras.
Para vos es mi
sangrienta historia
Tú, que mataste al
sueño de un mundo mejor
Tú. Que espero que
regreses en vano, y me des lo que a él le causó su muerte
Y en mí causará
felicidad, y quién sabe
Tal vez, y solo tal vez,
termine igual que él.
El Segador De Almas
Se levantó una mañana sabiendo
que ya llegaba tarde, tarde para su primer día en la universidad, un sórdido
lugar donde las mentes superiores tratan de inducir a los débiles para que
sigan su doctrina de olvidarse del mundo excepto de uno mismo. Se levantó tarde
pero él sabía que no importaba. Era solo el primer día ya lo sabrían disculpar.
Subió a un taxi y se encontró con que todavía estaba a tiempo de llegar, ni
modo, llego con el tiempo justo. Pero tarde no llegó.
Lo vio entrar apurado y
rápidamente se dio cuenta de que lo que había estado buscando por 150 años
había entrado por la puerta, oliendo a sudorosa exasperación y los nervios de
un novato más. Era un olor diferente al del resto. Finalmente encontró el alma
pura que lo iba a liberar de ese infernal mundo de depresión y odio.
Llegó corriendo a secretaría
pidiendo un horario. En cuanto lo obtuvo salió corriendo a su primera clase.
Anatomía. Su sueño desde pequeño fue convertirse en un afamado doctor, el
destino no le sonreía demasiado. Pero él, no lo sabía.
Entró de último, antes que el
profesor. Se decía en las calles que le decían “la llama”, nadie sabía si era
por su fuerte temperamento o porque la fila de enfrente siempre terminaba
empapada en su sudor. El hombre esperó hasta que el último joven se acomodara
en su respectivo asiento y comenzó a dar un sermón de hora y media de lo que
era la anatomía y de lo que les esperaba en sus siguientes 6 años de vida, si
es que seguían vivos después de un par de años en su carrera. Terminó su clase
y se dio cuenta de que “la llama” era por su carácter, ya que había mandado 3
pilas de libros para leer y demasiada tarea, y no lo pidió de un buen modo.
Bueno, esos seis años, los
sacrificaría por lo que fuera. Siempre le interesó todo lo que fuera medicina,
no era raro pensar que se anotaría en una de las mejores universidades para
estudiar esa carrera. Siempre le interesó medicina, jamás lo sobrenatural, lo
inexplicable, y en cierto modo, lo ineludible. Pero se dio cuenta con el paso
de los días, que lo único que no aprendería ahí de su experiencia social, sería
como ser un buen médico.
10.15. Llegaría tarde a biología.
-Tranquilo tigre ¿A dónde corres
tan rápido?
-Tengo clase con una tal… emm…
Profesora Yale.
-Oh, no creo que quieras llegar
tarde, pero no corras, tengo que mantener limpio todos estos pasillos.
-Gracias, soy Chris.
-De nada Chris, soy Ned, el
conserje, que tengas un buen día.
La profesora Yale era una
bondadosa y gentil perra, por suerte se descompuso a mitad de la clase y se
tuvo que retirar, así que fueron al parque el pequeño grupo que se había
sentado atrás de todo en la clase y pudieron desayunar mientras descansaban.
-¿Ya han escuchado de las
historias terroríficas de esta universidad?
-No- Respondió Chris, pero soy de
los que no creen en todas esas cosas de asesinatos y fantasmas que buscan
venganza.
-Pues dicen que es cierto, esta
universidad está aquí hace casi cien años. Es de las más antiguas y
prestigiosas universidades de la nación, es obvio que tiene sus historias y
secretos oscuros. Cuentan los alumnos que ya han egresado que hay una presencia
maligna en la universidad solamente hubo veintitrés asesinatos, profesores y varios
alumnos, pero se cree que fue un alumno enojado, creo que está en este momento
en algún loquero del país.
-Son patrañas tuyas, no inventes-
Soltó una ávida joven de cabellera rubia.
-No, no estoy seguro pero creo
que es verdad. Cuentan los que ya tienen experiencia que en los pasillos de
este pabellón habita una bestia poderosa que puede absorber cualquier clase de
alegría en el ambiente.
-Pero yo crucé ese pabellón para
ir a biología, y lo único que me cruce fue a Ned el conserje y a un joven igual
de apurado que yo, al cual se le cayeron un par de libros que decían su nombre,
creo que era Evan, y te juro que no vi nada terrorífico en ninguno.- Dijo Chris
riendo.
-Ya lo sé estúpido, pero dicen
que es muy común pasar por la noche y ver luces prendidas, o escuchar gritos
tenebrosos.
Chris maquinó una idea perfecta
para salirse con la suya y probar su escéptica teoría.
-Entonces uno de estos días nos
quedaremos de noche en la universidad y veremos que tanto “asusta”.
-Tú estás realmente loco, no me
quedaré a presenciar este acto de locura ni en un centenar de años.- Contestó
la joven blonda.
Como narrador, mi deber es
decirles, en este momento, que Chris muy pronto se arrepentiría de su precoz
decisión. Como narrador, mi deber es decirles, en este momento, que Chris y sus
amigos, jamás volverían a pasar por momentos decisivos como esos.
-De acuerdo- Dijo Chris- La noche
del 6 estaremos todos listos para ingresar al edificio por la noche. Que ninguno
sea tan marica de retroceder.
Llego la noche, sus amigos lo
estaban esperando en la parada de colectivo en frente al edificio central de la
universidad y cuando llego Chris se predispusieron a entrar.
Lo vio entrar apurado y
rápidamente se dio cuenta de que lo que había estado buscando por 150 años
había entrado por la puerta, nuevamente, oliendo a sudorosa exasperación y los
nervios de un joven asustado más. Era un olor diferente al del resto.
Finalmente encontró el alma pura que lo iba a liberar de ese infernal mundo de
depresión y odio. Finalmente, Chris había caído presa de su mortal trampa.
Los jóvenes caminaban ávidos pero
a la vez temerosos de que ocurriese algo fuera de lo normal. De repente las
luces comenzaron a titilar precozmente y la colegiala rubia no lo soporto más,
salió corriendo de la mano de una joven de cabellera oscura fuera del pasillo
hacia el hall central. Se dio cuenta de que esa era su chance y cerró todas las
puertas y las ventanas a la vez. Las jóvenes expelían gritos de locura y terror.
Todos comenzaron a asustarse y a temer por sus vidas, corrían como desaforados
por el pasillo buscando una salida con los ojos cerrados sin ver la realidad
que estaban afrontando. Chris era el único que veía la realidad, y en un pálido
sudor se quedaba parado en seco frente a un enorme y horroroso destino.
-Un siglo y medio esperando por
ingerir tu alma pura libre de pecado, es desde ahora que comenzaré a vivir.
Chris empalideció aún más, y
reconoció en esos ojos al terrible personaje de casi 3 metros de alto, con
espantosas y terroríficas alas negras, cuyos cuernos retorcidos rozaban el
cerámico del techo. Era Evan.
Fue lo último que Chris pudo
pensar, pudo sentir, pudo gritar. Segundos después de pronunciar el nombre todos
callaron, y se quedaron mirando a Chris, que comenzó a extender su cuerpo hacia
el techo, sin nadie ni nada alrededor que lo sostuviera y tan rápido como
ascendió, cayó bruscamente al suelo con un golpe seco.
Aún todavía por estas fechas, se
rumorea que un tal Evan, quien jamás en la vida nadie había escuchado hablar en
esa universidad, poseyó y asesinó a un estudiante de medicina, cuyo único
propósito era el de salvar vidas. Algunos dicen que fueron puros inventos y que
Chris murió de un simple infarto por el shock y el susto, pero un grupo de 6
jóvenes de medicina, dejaron bruscamente la carrera, y jamás salieron a ver la
luz del día nuevamente.
Y todavía por las noches se oye
una risa macabra y gritos de horror pidiendo por ayuda, y aún así, siempre Ned,
limpia cualquier rastro de suciedad que haya por ese pasillo, para que nadie
sepa nunca, que durante más de 150 años, él vivió limpiando ese pasillo,
buscando por almas puras y nobles que lo liberen de su cruel castigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario